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Método: Del griego “metha” (más alla) y “odos” (camino), significa literalmente camino o vía para llegar más lejos; hace referencia al medio para llegar a un fin. En su significado original esta palabra nos indica que el camino conduce a un lugar.

Catequesis: Del griego “κατηχισμός”, de “κατηχεῖν” (instruir), katechein es literalmente “resonar hacer eco” este primer significado etimológico hace comprender que la catequesis es como la resonancia de una palabra ya dicha, la de Dios. El verbo catequizar tiene el significado de contar, de instruir, de enseñar a viva voz.

Método, muchas veces significa reducir o encuadrar la realidad y mucho más, cuando se trata de realidades que hacen a la interioridad del hombre y su proyección hacia los demás o hacia Dios.

Cuando se trata de Metodología Catequística los límites de los métodos aparecen más a la vista. Evidentemente la adhesión de los catequizandos a la fe es fruto de la Gracia. Esta adhesión no depende, en última instancia, del catequista; sino del accionar de Dios y de la respuesta libre del hombre a tal accionar.

Para que un método pueda ser aplicado a la catequesis ha de ser coherente con los criterios evangélicos y con la finalidad de comunicar la verdad revelada.

Teniendo en cuenta estas consideraciones es que podemos hablar de Método: “como un camino para llegar hacia...” y transmitirlo también a otros. Evidentemente, no existe ningún método totalmente original y nuevo. El conjunto de un método será siempre el resultado de una síntesis. La Iglesia ha ido madurando y rumiando, a lo largo de los siglos, la mejor manera de transmitir la Buena Noticia y esa experiencia en la educación de la fe, que es reflejo de la pedagogía de Dios, se ha ido adaptando y sistematizando, de acuerdo a las necesidades y los signos de los tiempos; quedando plasmada en lo que hoy conocemos como Metodología Catequística. (cfr. DCG, 148).

La experiencia fundacional del cristianismo nos muestra a las claras que la misión evangelizadora no se entiende sin comunidad. La comunidad pertenece al núcleo de la experiencia cristiana. De allí, se desprende que, para hablar de Método Catequístico necesariamente tenemos que hablar de catequizar con los demás, de catequizar en comunidad.

Las grandes líneas de la metodología catequística, las experiencias nuevas, las propuestas distintas, la formación de los catequistas; todo debe y tiene que ser aprendido en Iglesia. Nuestra tarea es una tarea en comunión y participación. En comunión con la Doctrina Social de la Iglesia (expresada en la variedad de documentos oficiales) y en participación con nuestros hermanos, miembros del Pueblo de Dios, guiados por nuestros pastores: los obispos.

El catequista es el que pone en práctica el método, pone parte de él en lo que hace. Esto no significa que cada catequista tenga "su" método; pero sí, que el método catequístico como instrumento, sea presentado de manera única y personal. El catequista es intrínsicamente el mediador que facilita la comunicación entre las personas y el misterio de Dios, entre Dios y los catequizandos, entre la comunidad y sus miembros. El catequista reconoce que el método está al servicio de la revelación y de la conversión y por eso ha de servirse de él, en absoluta fidelidad a Dios y al hombre; fidelidad al Mensaje Evangélico y al sujeto de la catequesis..

El catequista es un simple "puente" entre Dios y los demás; un instrumento del amor de Dios. Una sólida espiritualidad y un testimonio de vida cristiana en el catequista constituyen el alma de todo método.

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